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COMUNICADO DE ESQUERRA DE MENORCA ANTE LAS PETICIONES DE DESDOBLAMIENTO DE LA CARRETERA GENERAL

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Carretera-Ferreries-CiutadellaNuevamente en estos días se ha vuelto a abrir el debate sobre la necesidad de desdoblar la carretera general entre Ciutadella y Maó. Y nuevamente se sitúa el problema de la saturación dela carretera como un problema de seguridad. Se pide pues la ampliación por motivos de seguridad, sin atender a más razones.

Desde Esquerra de Menorca hemos defendido siempre que las políticas territoriales deben ser integrales. No se soluciona un problema atajando solo parte de él, sino analizando el conjunto de todos los elementos que lo integran para poder hacer una evaluación general y poder emitir soluciones que tengan recorrido en el tiempo.

Es evidente que existe una saturación en etapa estival en la carretera general. Muchos vehículos circulan a diario por esta infraestructura, pero hay que recordar que su intensidad media variable puede oscilar entre los 7.000 vehículos en enero a cerca de los 20.000 en agosto, por lo que se está pidiendo una gran obra –y una inversión enorme- en relación a un aumento de tráfico estacional. Es aquí donde debe situarse el debate y no en la seguridad, como insisten una y otra vez los defensores del desdoblamiento. Como se ha repetido hasta la saciedad, la Dirección General de Tráfico no tiene evaluado ningún punto negro en la isla, contrariamente que en Mallorca o en Ibiza, alguno de ellos en carreteras desdobladas. Eso no significa que EM esté en contra de mejorar el estado de la actual carretera en aquello en que presenta déficits (accesos, desvíos, arcenes...) pero entendemos que el debate se ha de plantear en torno al modelo de movilidad sin olvidar el territorial que le da su sentido de integración, debiéndose abordar y consensuar entre todos los actores políticos y sociales de la isla.

La capacidad de carga de la isla está sobrepasada en este tiempo estival, no solo en la carretera, sino en todo el litoral. El turismo masificado ejerce una presión enorme sobre los recursos y sobre el propio territorio, y más pronto que tarde deberá de abordarse por parte de algunos sectores económicos y políticos la necesidad de cambiar un modelo actual que no es sostenible, con graves repercusiones ambientales (producción ingente de residuos, contaminación de suelos y agua, gasto energético desmesurado y sobreexplotación de acuíferos) y sociales (precarización del empleo, dificultad de acceso al alquiler de vivienda, entre otros).

El debate de la carretera se debe enmarcar en sentido amplio en el modelo territorial y específicamente en el modelo de movilidad, actualmente basado en el coche privado y que debe cambiarse. Un modelo ya cuestionado en los países más avanzados de Europa, independientemente del color políticode quien gobierne. No se puede luchar contra el cambio climático y no abordar las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, pero además en un territorio tan reducido como Menorca la solución al problema de saturación de la carretera no puede basarse en la ampliación de las infraestructuras, sino en la planificación sostenible de la propia movilidad. Al igual que en un territorio con déficit hídrico –como puede ser Menorca- no se deben favorecer la apertura de nuevos pozos sino impulsar políticas de ahorro y eficiencia, en la carretera se debe apostar por un modelo de movilidad que reduzca el uso del coche privado y en el que el transporte público sea el eje fundamental con una planificación suficiente que permita desplazamientos rápidos y continuados (interconexión, buses lanzaderas para polígonos y para playas en verano, sistemas tarifarios multiviajes, tarifas sociales para jóvenes, desempleados y jubilados, aparcamientos disuasorios). Asimismo se debe potenciar, en trayectos cortos, el transporte en bicicleta –con sus infraestructuras propias de conexión urbana e interurbana-- y el desplazamiento a pie, en el entorno urbano, que hay que favorecer desde las propias instituciones a través de campañas de sensibilización, además de otras medidas que deberían de aprobarse en un Plan Insular de Movilidad –más ambicioso que el actual Plan Insular de Transporte al incluir muchos más aspectos- que generaría más empleo, reduciría contaminación atmosférica y apostaría por una imagen en concordancia con la designación de la isla como reserva de la biosfera y siendo por tanto un atractivo turístico más pero orientado a la sostenibilidad. Esa es la apuesta de EM, el camino que en Europa están siguiendo las administraciones más avanzadas y el que deberíamos seguir en Menorca, descartando definitivamente "soluciones" anticuadas y antieconómicas como el desdoblamiento de la carretera.