grosske… Y a mucha honra. A los lectores y lectoras de este bloc les presumo un nivel de inteligencia y de información suficientes como para no tener que explicarles que ni   el PP, ni Esperanza Aguirre, ni El Mundo ni ABC ni tantos otros acaban de descubrir que, desde que murió Franco,hace treinta años, el régimen laboral español – como el de la mayoría de países democráticos – preve la liberación de trabajadores y trabajadoras para que puedan desarrollar tareas sindicales

No acaban de descubrir nada, es sólo que prosiguen su ofensiva ideológica desde la derecha contra los valores de la izquierda. Una ofensiva, por cierto, que funciona con bastante éxito porque para algo la derecha és ampliamente hegemónica en las líneas editoriales de los principales medios de comunicación (incluídos aquéllos que son más filosocialistas mientras el PSOE sea bueno y no ejerza demasiado de lo que teóricamente es).

Hace unos meses estuve en Madrid en una interesante mesa redonda sobre la crisis en la que participaban intelectuales, científicos y sindicalistas. Una de las conclusiones fue que, demediada la izquierda política (IU, vaya), ahora el enemigo a batir sería el sindicalismo. Y bingo! ahí los tenemos con haciendo fuego graneado contra los sindicatos.

La derrota y posterior secuestro del PSOE por las políticas neoliberales no ayuda nada: tienen a su personal desmoralizado, desorientado y con poca capacidad de dar la batalla. La derrota en las urnas de IU (siempre zaherida y cuatro veces dada por muerta a lo largo de sus 24 años de existencia por  los mismos creadores de opinión que ahora van a la caza del sindicalismo) no ayuda nada tampoco por razones obvias.

El trasfondo real del asunto es que la crisis que han provocado banqueros y especuladores la quieren hacer pagar a trabajadores, parados y pensionistas. La enormidad es tal que la única manera de llevarla adelante es disparar desde sus poderosísimos medios de comunicación contra todo aquello que se mueva con ánimo de protestar. A mí sólo me queda este bloc, la capacidad para denunciar sus maniobras y el coraje de decir que sí, que yo fui liberado sindical y que a mucha, a muchísima honra.

Eberhard Grosske.

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