Cristina del Valle aterrizó de nuevo ayer en Menorca, con retraso a causa de la mala conexión del vuelo que no llega de Madrid sin hacer escala en Palma, para reivindicar, una vez más, la denuncia necesaria de “la cultura de la violencia que se inicia en los hogares y se traslada a los estados”. Sus primeras palabras fueron precisamente para el pueblo palestino que sufre, de forma continua, los ataques del Estado Israelí, “demasiados años de hacer sufrir a un pueblo inocente”.

Cristina del Valle estaba ayer aquí invitada por Esquerra de Menorca-Esquerra Unida que quería con ella conmemorar el Día Internacional Contra la Violencia de Género. Del Valle ofreció anoche una conferencia en el Ayuntamiento de Maó y antes visitó la cárcel donde impartió un taller. La invitación de Eu-EM no es casual ya que la cantante y activista es una de las personas que en los últimos años más se ha implicado en la defensa de los derechos de la mujer y colabora con distintas asociaciones de derechos humanos como Ayuda en Acción, Solidarios para el Desarrollo o la Asociación de Mujeres Prostitutas. Ha participado en importantes campañas como la que se lanzó desde Europa y se convino en llamar “Flor para las Mujeres de Kabul” que hacía una defensa de las mujeres de Afganistan.

Menorca también conoce a Del Valle por su faceta artística como cantante con la que tantas veces ha deleitado sobre todo a través de su grupo Amistades Peligrosas.
Cristina del Valle explicó su vivencia personal en casa de sus padres, con maltratos por los que ella buscaba respuestas siendo ya una niña. Desde entonces sus acciones se han encaminado a buscar soluciones a nivel internacional e insiste, en numerosos puntos, pero uno de los que más en la “responsabilidad del entorno, porque la mujer maltratada no puede salirse por sí misma, de su circunstancia que le ha supuesto un largo proceso psicológico de deterioro”.

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