Sillones vacíos

Churchill fue famoso por muchas cosas. Entre ellas, quizás la más famosa fue su lengua mordaz con la que atacaba sin piedad a sus rivales políticos. Dicen que una vez, refiriéndose al líder laborista, y eventualmente socio de Gobierno, Clement Attlee, dijo las siguientes palabras: “frente al 10 de Downing Street paró un coche oficial vacío y de él se bajó sir Clement Attlee”. Un hombre que era menos que nada, un político invisible.

Más allá de la opinión que tenga cada uno del señor Attlee, lo cierto es que esa clase de políticos existen. Y en este ocaso del actual sistema que estamos viviendo, abundan. Sobre todo en Madrid.

Hace una semana, desde la isla, pudimos observar como en la lejana Madrid los diputados del PP balear, primero, no hicieron ni el esfuerzo de tratar de ir a la Comisión de Medio Ambiente a votar la misma Declaración Institucional contra las prospecciones que redactaron y apoyaron unánimemente sus colegas del Parlament Balear y, segundo, votaron en contra de otra propuesta del mismo estilo, en una comisión en la que si estaban presentes algunos de ellos. Todo esto acompañado de una sarta de excusas e improperios a quienes habían presentado las propuestas.

Una de las excusas de nuestro poco proporcional sistema electoral, es que todas las provincias deben estar suficientemente representadas. Pero ¿El señor Ramis y el señor Fajarnés realmente representan a la circunscripción de las Illes Balears? ¿ O se limitan a cumplir con el cupo de preguntas de rigor al Gobierno y votar lo que les digan? Alguna vez, también les podemos escuchar en alguna declaración diciendo que están luchando por fondos para alguna cosa. Nada más, en Génova deben considerarlos diputados ejemplares.

Ciñéndonos a los hechos, podemos ver como se incumplió la promesa de votar siempre en contra de las prospecciones, como había reclamado el pueblo de las Islas. El propio Ramis se encargó de insultar a sus propios colegas del Parlament al decir que la propuesta que desde IU presentamos era “de descerebrados”. Si el texto era idéntico a la Declaración Institucional redactada por ellos mismos, solo podemos llegar a la conclusión que o bien no se leyó una propuesta relacionada con su circunscripción o que no se creen lo que votaron en Palma. Luego pudimos leer atónitos, al menos yo, como se reclamaba presentar algo que se acercara más al texto de la Declaración ¡Como si no hubiéramos presentado una copia textual!

Quizás es mucho pedir que nuestros representantes no voten en contra de nuestros intereses. Pero, bien mirado ¿No era el PP el único partido que podía presentarse en todas partes con el mismo programa? Quizás el problema es que esto de los combustibles fósiles y las prospecciones es algo que cuadra mucho más con su programa, que no el participar en manifestaciones donde hay gente que pide más renovables y menos petróleo.

Lamentablemente, esto de no representar los intereses del territorio por el cual han sido escogidos no es patrimonio exclusivo de los diputados del PP balear. No es más que otro síntoma de la decrepitud de las Instituciones producto de más de 35 años de bipartidismo. Tenemos cientos de cargos electos haciendo lo mínimo para justificar su puesto. Políticos cada vez más translúcidos, representantes de cada vez menos gente. Tenemos cientos de sillones. Sillones vacíos.

Óscar Rodríguez Aller

Publicat a Ultima Hora Ibiza y Formentera el 20/04/2014

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