El pasado jueves como todos sabemos el Congreso aprobó el tratado entre Canada y la Unión Europea. La última ofensiva neoliberal que junto al TTIP va a suponer el dominio absoluto de los mercados sobre las políticas proteccionistas. La globalización va tomando sus últimas posiciones bajo el haz de las políticas fondomonetaristas.

Se aprobó con 179 votos a favor, 79 en contra y 81 abstenciones. Los parlamentos nacionales doblegados al capital internacional. Los bloques políticos estaban bien claros, y nos marcan el quid de la cuestión: es una cuestión de clases. PP, Ciudadanos, PNV y PdeCAT, votarón a favor mientras que Unidos Podemos, ERC, Compromís y EH Bildu en contra. Y obviamente, en medio, y sin mojarse el PSOE.

Que el PP y PdeCAT, voten juntos en esta cuestión desvela una cosa: La alta burguesía nos toma el pelo. Y anula por completo la falsa confrontación que han montado en Catalunya. La burguesía esta cohesionada, los negocios la cohesiona. No quiere decir que sean amigos, de hecho, se pelean por negocios.

El daño y castigo infligido por la Globalización a las clases populares y trabajadoras ha generado respuestas de huida hacia el Estado Nación en todo el panorama internacional, las respuestas y formas son diversas, pero todas responden al mismo fenómeno, desde Syriza, a Lepen al Brexit, a Trump, Podemos, etc. Unas veces ha salido por la izquierda y otras por la derecha, pero tal y como una reacción vírica, y sintomática de la enfermedad que padece la sociedad ante una economía ajena a sus intereses, que la somete y domina desde una mano invisible.

El pueblo catalán, ese pueblo trabajador, multi-étnico, multi-cultural, que ha vivido en primera persona como zona industrializada los efectos y retrocesos de las políticas fondomonetaristas, y austericidas, ha vehiculizado su malestar con la oportunidad que se le ha presentado. La independencia podía ser una vía proteccionista y la gente lo sabe.

Al igual que el PdeCAT ha votado a favor del CETA, ERC lo hizo en signo contrario. Curiosos socios en el frente catalán en forma de Junts pel si. Evidentemente esconden intereses diferentes, o no. El gran interrogante que han de abrir los trabajadores catalanes es qué modelo de Estado quieren, uno en defensa de los intereses de clase, o uno en defensa del Capital. Con CETA o sin CETA ¿? El Estado español ya lo tiene. Ahora bien, por qué Puigdemond no convocó el mismo Jueves elecciones, mientras su partido nos imponía junto al PP el CETA…

…Al día siguiente, Puigdemond volvía al segundo intento de su “declaración” fake, esta vez quedando en la Ley de Transitoriedad toda la responsabilidad. Plan que sin govern no se puede aplicar. La jugada implicaba una respuesta ya anunciada para la “región” rebelde y tumultuosa, el Estado español, reducido a gendarme, el mismo que ha decidido que los mercados mandan por encima de su Constitución, en respuesta a la de Puigdemond, aplica el 155, artículo indeterminado y copiado literal del alemán 37 que, es a su vez, una copia del artículo 48 de la república de Weimar de 1919. Ironías de la historia, con la aplicación de ese artículo se proclamaron unas elecciones tuteladas por el propio art. 48. Sabéis quien gano la elecciones, no? Si, fue Adolf Hitler.

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